La empresa
EMPRESA CENTENARIA: CASA FUNDADA EN 1920
Nuestra empresa nace en 1920, fecha en la que José Álvarez Hernando, nuestro abuelo, empieza a trabajar como cantero marmolista por su cuenta. Se instala en unas antiguas graveras, donde va a ir construyendo su taller, en el nº 7 del camino del Cementerio… Hace 15 años nos mudamos a unas instalaciones nuevas, con maquinaria de última tecnología. Hemos crecido incorporando las últimas novedades en materiales y procesos de elaboración, sin olvidar la experiencia atesorada desde aquella fecha. Toda nuestra trayectoria nos lleva a ser uno de los talleres más longevos de la provincia, celebrando en 2020, pese a la pandemia, nuestro CENTENARIO.
Luchadores empedernidos y profesionales con el único objetivo de vender nuestro trabajo de forma honesta y satisfactoria para el cliente, seguimos incorporando a nuestro oficio los materiales más novedosos para cualquier tipo de acabado decorativo y practico que se precise. Y siempre contamos con el placer de obtener de todos nuestros clientes innumerables satisfacciones. A todos ellos, nuestro agradecimiento más sincero. ¡ESTAMOS SIEMPRE A SU DISPOSICIÓN!
MAQUINARIA MODERNA Y ARTESANOS EXPERTOS
Contamos con maquinaria automatizada que permite la máxima precisión, maquinas de control numérico, cortadoras de puente automatizadas, pulecantos, pulidoras de caras, etc.. Y con un equipo de profesionales con amplia experiencia en el sector, que llegan donde las maquinas no pueden. Para conseguir los mejores resultados.
UN POCO DE HISTORIA
José Álvarez Hernando pudo comprar una antigua cascajera, al lado del cauce del rio esgueva, gracias a su trabajo como cantero en varias obras de principios de siglo. Quizá la que le ayudó definitivamente fue la terminación del Castillo de AGUILAREJO. De aquella obra, abandonada por los contratistas por ciertas desavenencias, sacó PEPE el ‘pelón’ (todo el mundo le llamaba así) el ahorro primero para cumplir su sueño: Instalar un taller -apenas un techo- donde poder ejercer su oficio de forma estable. Y es que PEPE ‘el pelón’ sabía de la experiencia de su padre, emigrante prematuro que regresó pronto a la patria para trabajar muchos años a pie de obra, en la reconstrucción de la iglesia de Santa María de la Antigua (o Santa María la Antigua, que aún no nos ponemos de acuerdo…). Pepe acudía, de niño, todos los días a llevar la comida a su padre. Yo, que soy su nieto, nunca lo vi, pero me imagino bien la estampa de principios de siglo: Mi tatarabuela, vestida a la usanza, con grandes faldas negras, enfrentándose al esqueleto de la Iglesia, con un niño en una mano y la tartera de la comida en la otra…
Encima del taller, Pepe construyó su vivienda. Estaban en la antesala de ‘nuestra guerra’ y los medios eran escasos. Para construir la vivienda en una segunda planta, Pepe necesitaba vigas, que entonces andaban escasas. Pero la fortuna vino a tender una mano en la figura de un capataz de obra. Este hombre estaba encargado de la desmantelación de las vías del viejo tranvía que circulaba todo a lo largo del camino del cementerio, y a diario compadreaba con mi abuelo… De esas charlas mi abuelo obtuvo permiso para utilizar algunos carriles desmontados para usarlos como vigas. Y así, el viejo taller luce hoy los carriles del viejo tranvía en su techo.
Pasado el tiempo se acabó la obra civil. Una de las últimas intervenciones en este campo fue la instalación de los bancos de piedra del paseo Zorrilla (hoy todos desaparecidos) en tiempos del alcalde D. Santiago López. En esa obra participó ya mi padre, que se había casado recientemente con la hija de Pepe, mi madre. En los años setenta fallece Pepe, de una embolia, a los 63 años. Apenas le ha dado tiempo a mi padre para integrarse en el oficio y se ve solo. Son tiempos difíciles cuando me incorporo yo al trabajo. Desde pequeño, siempre acompañe al abuelo en sus mediciones, las visitas a clientes, el trato… Así que rápidamente me incorporo a la gestión del taller, que para entonces sobrevivía con los trabajos del cementerio y los primeros servicios para el hogar: tapas de muebles en mármol blanco o negro para cocinas, embocaduras de portales forradas en mármol o granito, etc… Cambiamos el nombre de la empresa por el actual, Mármoles LUIS GONZÁLEZ DE PEDRO (el nombre de mi padre) al mismo tiempo que empezamos a apostar por las cosas nuevas: Se empiezan a instalar las primeras encimeras modernas, todas integradas, se mejora el proceso de corte y acabado para las placas de fachadas, baños, portales… y se incorpora definitivamente el Granito para los trabajos de cementerio, sustituyendo todo el trabajo de talla a mano por las líneas rectas de nuestra modernidad. En aquella época ya probamos las primeras lijadoras neumáticas para pulido con agua. Eran caras e imperfectas, y su magnífico resultado no se podía cotizar en el mercado. Aún así las mantuvimos para ciertos acabados especiales.
El Taller se quedaba pequeño y ‘cercado’ por la ciudad. Mientras se incorporaba mi hermano al trabajo, empezamos a hacer planes para cambiar de taller. Se instaló una nueva cortadora, de las llamadas SemiPuente, más versátil y segura que el antiguo ‘torpedo’ (así se llamaba a las cortadoras primarias), además de la primera molduradora manual para elaboraciones especiales, una copiadora por plantilla para hacer huecos de fregadero y cantos curvos, manejada manualmente.
Parece que las incorporaciones de los miembros de la saga nos dan impulso. Cuando mi hijo empezó a trabajar con nosotros decidimos cambiar definitivamente el lugar de trabajo. El Taller del camino del Cementerio había ido sufriendo varias ampliaciones: de la nave original en L, se había incorporado la mitad del patio para oficina y almacén, posteriormente una compra de terreno al lado para hacer otra nave paralela, y finalmente, una nave en la parte de atrás para almacenar el material. Pero aun así se quedó pequeño, por lo que compramos una nave en construcción en las afueras de Villanubla, en un polígono construido ya al rebufo de los primeros síntomas de crisis, cuando apenas se vendían naves. El precio fue bueno, y las condiciones de semiconstruído nos daban la oportunidad de modificar sobre la marta lo necesario para un buen desarrollo de nuestro trabajo: Sistemas de drenaje de agua ponderados para su posterior reciclado y reutilización, espacios diseñados en circuito para un seguimiento lineal de los diferentes procesos de trabajo, instalaciones de luz, agua y aire perfectamente conducidas para evitar cables y mangueras por el suelo… En definitiva, todo un proceso de creación de un espacio limpio y cómodo dónde poder trabajar a gusto y con eficacia. Y la verdad es que estamos muy orgullosos del resultado. La jubilación de nuestro padre nos dió la oportunidad de hacer ese traslado.
Hoy, nuestro entorno de trabajo nos permite investigar en las últimas novedades del mercado, o al menos del mercado de los marmolistas: Dominada la piedra, dominados el mármol y el granito, superamos el reto de los primeros materiales sintéticos (aglomerados de cuarzo), y ya estamos trabajando con las nuevas superficies de material PORCELÁNICO, incluso vitrificado o semi cristalino. Y también participamos con las superficies acrílicas en el desarrollo de las enormes posibilidades creativas que ofrece ese material…. Y mañana, si nos dan su permiso, seguiremos descubriendo otros materiales nuevos sobre los que podamos crear nuevas sensaciones, nuevos objetos bellos y duraderos… La incorporación de maquinaria muy especializada hace posible la realización de todos estos trabajos. Cortadoras semi automáticas de alta precisión, pulidoras de cantos automáticas, y maquinas fresadoras gestionadas totalmente por control numérico permiten desarrollar casi cualquier idea que ustedes tengan. Todo con procesos limpios y cómodos, en una moderna nave, donde el agua, la energía, el aire y los esfuerzos están controlados para un trabajo cómodo y agradable, que busca en la satisfacción del profesional la correa de trasmisión para la satisfacción plena de nuestro cliente: Usted.